jueves, 14 de junio de 2007

Margarita Garrido

María Cristina:
Siento mucho este triste y absurdo desenlace del asunto. Creo que en la carta expones muy bien las razones que te obligan a renunciar y a uno sólo le queda el sinsabor de no entender el por qué y menos el cómo se puede desconocer un trabajo de tantos años, de tanta seriedad y compromiso.
Un abrazo, Margarita

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